Carlos Bonfil: La región salvaje

“¿A dónde vamos, Señor? He aquí el lugar más salvaje y solitario del mundo, y nada anuncia en él la fiesta que me tiene prometida”. (Marivaux, La disputa, 1744). La propuesta de La región salvaje es perturbadora: desde algún lugar remoto en el espacio sideral llega hasta nuestro planeta un monstruo provisto de tentáculos en forma de largos falos viscosos que se planta y adhiere en el techo de una cabaña solitaria perdida en el campo. Una pareja de misteriosos investigadores con pinta de curanderos le garantizan la supervivencia procurándole cuerpos humanos a los que el monstruo ofrecerá un placer sexual prodigioso capaz de conducirlos del frenesí hasta la muerte. Para proponer esta alegoría de una sumisión voluntaria a la imperiosa voluntad erótica que a un mismo tiempo subyuga y aniquila, Amat Escalante, realizador de Heli, Sangre y Los bastardos, ha elegido un brumoso paraje en la provincia guanajuatense, donde el conservadurismo y la hipocresía moral orientan o rigen los ánimos y los destinos de muchos de sus habitantes. En este microcosmos de la represión sexual, el sonriente monstruo tentacular de la promiscuidad desatada derriba las últimas certidumbres de una comunidad perpleja. Un apacible rincón del Bajío mexicano se transforma así, por un tiempo, y de modo enigmático e incontrolable, en una inquietante región salvaje.
Source: Opinion

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